viernes, 21 de septiembre de 2012

Es lo cotidiano, estúpido


Eso lo ha tenido claro el candidato Henrique Capriles Radonsky y ha enfocado hacia estos temas su campaña: las necesidades de la gente, los problemas del día a día. Ha logrado mantener su discurso alejado de asuntos más abstractos como la democracia, las libertades y derechos individuales, defecto muchas veces achacado en el pasado a las promesas de los dirigentes de oposición. Sorprende que sea hoy el chavismo quien ofrece abstracciones: construir el socialismo, acabar con el capitalismo y la opresión o defender los intereses de pueblo en lugar de los intereses de burgueses y oligarcas, pueden ser buenos slogans desde la oposición porque atrapan al inconforme. Pero después de casi 14 años de gobierno, dicen muy poco a la gente común que no encuentra en estos conceptos la respuesta frente a la inseguridad, el desempleo o la puerta cerrada en el Barrio Adentro más cercano a su casa.

Por eso Henrique Capriles lo enfatiza cada vez que toma un micrófono: escuelas para todos los niños, salud para todos los venezolanos, crear empleos de calidad para todos. Y las propuestas son concretas, para cada una de estas áreas y además son públicas y se pide al ciudadano que envíe sus comentarios, como pueden ver en este enlace. En mis primeras incursiones en su página web me preocupaba un poco que se presentaban más detalles en las propuestas para infraestructura, empleo y sectores productivos, pero no tanto para el área social. Sin embargo, hoy colgaron la propuesta educativa por lo que es previsible que también tengamos a disposición la de salud y seguridad social en los próximos días antes de las elecciones.
Sin duda, para la mayor parte de los electores con la información que aparece en esta web es más que suficiente: se establece con claridad qué problemas debe enfrentarse en cada área, una visión general de cómo piensan hacerlo y metas concretas, verificables, para los 6 años de gobierno. Pero a mí me quedan algunas preguntas que cuelgo aquí, esperando que la discusión sea provechosa para un nuevo gobierno:
-          ¿Si la educación y la salud son derechos universales garantizados por nuestra Constitución, qué papel juega o debería jugar el sector privado en la prestación de estos servicios?
-          ¿Cómo haremos para garantizar los derechos laborales de la población actualmente ocupada en empleos informales o precarios? Por exitoso que sea un plan de empleo, no podrá incorporar a cerca de la mitad de la población ocupada en pocos años.
-          ¿Podremos tener un concepto de seguridad social más amplio, que no sólo incluya las pensiones de vejez o incapacidad? ¿Cómo proteger a las familias de menores ingresos frente a contingencias como el desempleo involuntario?
-          ¿La capacitación para el trabajo será solo para los jóvenes que han abandonado el sistema escolar formal? ¿El sistema educativo debería seguir orientado a culminar únicamente en la formación universitaria?
-          Por último, ¿las inequidades que encontramos hoy son producto exclusivamente de la ineficiencia en los organismos públicos? ¿qué aspectos de su diseño institucional debemos revisar?
Si los resultados electorales del 7 de octubre traen como consecuencia un cambio de gobierno, habrá mucho que preguntarse, mucho que innovar. Tanta desidia acumulada genera un tremendo reto, debemos asumirlo con entusiasmo, dispuestos a dar la discusión abierta necesaria para lograr cambios que sean sustentables y disminuir las probabilidades de que vuelvan estos tiempos de autoritarismo y estancamiento.

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